Thomas Doty – Cuentista

Una historia tradicional

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Traducido por Kris Kibbee


Rueda el sol por el norte y el sur

En la noche del solsticio del invierno, la gente cuenta esta historia....

Una mañana el sol no se levantó en el este. Muy lejos en el norte vio la gente que el sol hizo el cielo romperse en colores. Se levantó libre de las montañas y comenzó rodar por el sur, siguiendo la costa, salpicando las olas con la luz del día. Rodaba y rodaba por mucho tiempo y se fue siempre día. Luego hubo otra ruptura de colores y el sol se bajó, muy lejos por el sur.

Cuando llegó el momento de ser la mañana, nunca llegó la luz del día. Miró la gente hacia el este, pero no hubo ninguna luz. Cortaban ellos leña por antorchas y comían su comida almacenada hasta que se acabó. Se congeló el mar y continuó la oscuridad durante diez días.

Luego hubo una vislumbre en el este y amaneció, envió el sol colores a través de las montañas. El sol rodó en el cielo hasta que consiguió su lugar de mediodía y luego se detuvo. Durante cinco días se quedó en medio del cielo, entonces se comenzó otra vez, viajando lentamente hacia el oeste donde desapareció entre las olas. A la mañana siguiente, el sol se levantó en el este y siguió su camino viejo hacia el oeste.

Se hacían más largo los días. Se descongeló el océano. Nadaban hasta las playas algunos peces que eran buenos para comer y la gente dividía la comida.

—Tiene que haber alguien ayudándonos— ellos pensaban. —Tiene que haber alguien dándonos este alimento.


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